La masificación de las redes sociales y otros inventos del diablo

Recuerdo que hace años, cuando muchos empezamos en esto de la Internet, había algo que nos llamaba a muchos la atención: la posibilidad de hablar a la gente, de decir lo que pensábamos de manera totalmente anónima, escudándonos en un nick. Nadie sabía quien eras, qué hacías, donde vivías. Podías hablar de lo que quisieras sin que importara quien eras fuera de internet.

Recuerdo cuando buscabas tu nombre en google y no salía nada, exceptuando claro BOE – !viva la protección de datos, nos la pasamos por el forro!-.