Recordando el Porqué

Era una tarde lluviosa de septiembre. Estaba revisando mi cola de descargas de Amule cuando llegué la conclusión de que era el momento de hacerlo. Mi partición de Ubuntu sufria serios problemas de espacio y yo debia hacer algo al respecto.

Sí, me daba mucha pereza, y no me apetecia lo más mínimo entrar en aquel agujero negro olvidado de la mano de dios, lleno de peligros y montruos extraños, pero lleno también de programas abandonados y documentos antiguos e inútiles que ocupaban un valioso espacio en mi disco duro. Quería hacerlo, debía hacerlo.

Así que me mentalicé y me despedí durante un ratito de mi Ubuntu. ¡Qué duro se me hacia separarme de él!
Aunque al pincipio me habia sentido en un medio hostil, pronto me habia encariñado con aquella austeridad y sencillez típicas de Gnome, y se me hacia raro dejar de verlo un rato para volver a aquel lugar de pesadilla…

Sin pensar y con un movimiento rápido reinicié mi ordenador y entonces apareció mi grub; ¡Qué bonito me habia quedado después de ponerle aquella imagen! En fin, tenía que hacerlo. Me deslicé hacia abajo con el teclado y ahi estaba él, mi viejo y destartalado Windows XP. Sin pensarlo le di al enter.

Un escalofrio recorria mi espalda mientras introducia mi contraseña de inicio de sesión; la llave de acceso a aquel mundo añejo que se abria ante mi. En unos segundos apareció mi antiguo escritorio al ritmo de aquel sonido de inicio que hacia tanto que no escuchaba. Era como escuchar un gramófno de los años 50. Una sensación de claustrofobia se apoderó de mi. Aquel antro sucio y desordenado estaba lleno de accesos directos descolocados, archivos de texto, e interminables iconos que se iban cargando en la barra de tareas.

El disco duro volvió a hacerme aquel ruido indescriptible que me hacia siempre que iniciaba el pc con windows. Esperé un par de minutos hasta que se cargara todo. El Norton alias “culo gordo” siempre era el último, cuando deberia ser el primero.

Windows me pidió que le actualizara. “No te hagas ilusiones, no te vovleré a encender hasta que no sea estrictamente necesario, así que no necesitas actualizarte“.

En fin, me dispuse primero a quitar morralla. Empecé tirando a la basura viejas peliculas que ya habia visto y que no merecia la pena volver a ver, y por lo tanto, guardar; música que no escuchaba nunca o que tenia ya en cd, fotografias de gente a la que ya ni recordaba… Lo normal, vamos.

Ahí empezaron a surgir las típicas dudas. ¿Tiro ésto? ¿o lo necesitaré algun dia?
Siempre me pasaba lo mismo cuando hacia limpieza.

Me detuve un instante y observé el escritorio. Era tan feo… ¿Cómo podia estar a gusto antes con eso? Encendí el msn para no sentirme tan sola en aquel lugar tan frio e inhóspito.

¿Porqué nunca habia intentado mejorarlo estéticamente? ¡Qué cruel habia sido con ese sistema operativo…!
Siempre pendiente de que todo funcionara bien por dentro y olvidando su aspecto exterior, dejandolo de la mano de dios… No habia sido buena con él, no.

Aquel escritorio tan desordenado me turbaba, los accesos directos me miraban como si les hubiera traicionado. Si el Adaware hubiera podido hablar seguro que me hubiera pedido a gritos que le quitara el apestoso msn de al lado!…
No lo soportaba más, ese pobre escritorio necesitaba una limpieza.

Me dirijí a esa horrorosa herramienta llamada “agregar o quitar programas” (que curiosamente nunca muestra todos los programas instalados). Empecé quitando programas inútiles de esos que vienen en cds y instalas cuando te compras algun gadget nuevo, pero que luego sueles desisntalar a no ser que se te olvide, y que no habia usado casi nunca, cosas como el software de la webcam, del movil, de la cámara de fotos, en fin, tonterias completamente inútiles.

Sin embargo, al empezar a eliminar programas “importantes” volví a dudar. MS office no me suponia ningún problema, lo habia odiado tanto que para mi era una liberación eliminarlo por completo de mi pc. Disfruté pensando en clippy retorciéndose y chillando “¿¿¿parece que quieres desisntalarme, estas segura de esoooo?????, yo no lo haría, si me desisntalas, te quedarás ciega para siempre y te saldrán granos en las palmas de las manos y las plantas de los pies!

Ahh, que gustazo, ¡¡¡¡muere clippo, muereeeeeeeeee!!!!!!

Vaya, mensaje de windows… ¡Oh, no! Ya empezamos, necesito reiniciar… Bueno, que se espere, primero eliminaré todos los programas y luego reinicio.

Como decia, mirar el listado de programas fue lo más duro. Tenia que desinstalar muchos de los programas que allí aparecian; programas que me habian acompañado los últimos años de mi vida. Tenia que desinstalar Photoshop “Déjalo, quizá algun dia lo necesites
No lo necesitas, nisiquiera lo echas de menos…
Pero jo, hemos pasado tantas noches juntos…” La melancolia me invadia por momentos.
¡Oh dios!, ¿¿tengo que desinstalar Dreamweaver??
Ocupa mucho sito y tú ya no lo utilizas. Además, llena el código de mierda
Pero y si algun dia lo necesito urgentemente????
Tienes NVU en Ubuntu, y sino, puedes instalarlo en Ubuntu con xcoffice…
Ohh, como lo voy a echar de menos… ¿Y el Mirc? dios mio, mi querido mirc!”
!Oh dios, no seas pesada, tienes x-chat que funciona igual de bien!
Pero el xchat no puedo manipularlo!
!Porque no sabes, pequeña, solo tienes que aprender…
Pero conocia tan bien a mirc… snifs…
No seas pesada, es un puto programa
Bueno, pero el Age of Empires y el Uo lo dejo, para eso no tienes excusa, eh?? jjijiji
!Pero si has instalado el Uo en Ubuntu!
Si pero aun no he podido probarlo, ¿¿y si no funciona bien??
Vale PLASTA, pero solo los juegos…

Volví a mirar aquel viejo escritorio. ¡Qué mal se veian las fuentes! El sonido del msn me sacó de mi ensoñación, aquel odioso ruido que en los últimos años habia decidido quitar para siempre porque no soportaba, en aquel momento me supo a gloria… me recordó los viejos tiempos.

Cambié la configuración de la pantalla. “Así está mejor ya no te ves tan feo“.

Con todo el dolor de mi corazón, fui desisntalando aquellos programas con los que tan buenos ratos habia pasado. Se pasearon por mi mente miles momentos pasados en aquel entorno que ahora me era tan extraño y ajeno. ¿Qué habia pasado? ¿por qué lo habia abandonado? ¿Tan malo era? No lo parecia. En aquel momento me parecia un perro indefenso al que habia abandonado por otro perro más joven y sano. ¡Qué cruel habia sido! Me necesitaba, ¡Necesitaba de mis cuidados!

El abuelo XP me habia pedido insistentemente que le reiniciara varias veces, ¡viejo cascarrabias! Pobrecito, al fin y al cabo era un viejo desvalido y le tenia cariño, ¡me habia acompañado durante tantos años…!

Así que le hice caso, y le reinicié. Le reinicié varias veces al desinstalar varias cosas. Era un viejo pesado.

Cuando volvió a aparecer aquel escritorio delante de mi, era como si estuviera recién salido del quirófano, con heridas aun sin cicatrizar. Tenia que curarle las heridas, limpiar accesos directos obsoletos del escritorio y del menu de inicio, que nunca entenderé por qué no desaparecen automaticamente.

Empecé a limpiarlo, pero aquel viejo empezó a quejarse y a ponerme de mala leche. Si habia borrado los programas ¿porqué continuaban apareciendo y además no me dejaba borrarlos del menú?? ¡agghh!

Abrí el msn, después el menú de “agregar y quitar programas” de nuevo y “mi pc” para borrar carpetas inutilizadas.

Entonces, ¡oh, sorpresa!. ¡Petó explorer y desapareció el excritorio! “¡Maldita sea! pero si te acabo de reiniciar, por qué me haces ésto??” “Porque has abierto más de 3 cosas y estas en WINDOWS“.

Al cabo de unos segundos volvió a aparecer el escritorio; habia desaparecido el antivirus de la barra de tareas. “bueno, tranquila, eso no significa que no esté activo.

Miré los procesos y no, el antivirus NO estaba activo. Murphy volvia a las andadas.

Recordando aquel estudio que decia que windows se infectaba a los 10 minutos de instalarlo, corri a abrir Norton de nuevo, y entonces me pidió actualizar el listado de virus, dándome seguidamente un error y no completándose la actualización, y, para más inri, cerrándose automaticamente, cual mujer despechada.

Me cago en todo“.
En ese momento me sentí indefensa sin antivirus. Imaginé miles de archivos espias entrando por puertos abiertos de mi pc, virus malvados infectando todos mis archivos…

Volví a encenderlo y lo dejé ahi, sin actualizar. Ahora era el viejo windows el que me volvia a pedir que le actualizara, parece ser que había 2000 atualizaciones críticas necesarias, manda huevos… “Que no, que no me das pena, que no te actualizo, pesado“.

Parecia que le habian dado una paliza a windows; intenté abrir mi pc, y me tardó unos segundos. El menú de inicio se me habia vuelto loco. Perdí la paciencia.

¡Aggghh, joder, ahora SI recuerdo por qué abandoné a windows! Si hubiera sido realmente mi abuelo si lo hubiera aguantado, pero, ¡que demonios! Era solo un puto sistema operativo, ¡que lo aguante Bill! Yo me vuelvo a Ubuntu, que me trata mejor!

Cerré el msn, intenté cerrar windows, mensaje de windows “nosecual archivo no responde

¿Acaso Alguien le había preguntado algo? pues ale” “Solo de pensar que debia volver a entrar para defragmentar la partición y hacerla más pequeña se me ponian los pelos como escarpias.

Ya lo haré otro dia, ya he tenido suficiente windows por hoy