Carta de confesión

Desde hace ya unos cuantos meses vengo formando parte del cuatriunvirato dictador que con muy buen criterio gestiona la web de Ubuntu-es. Nuestros fieles moderadores se encargan de mantener a los usuarios controlados, con sus látigos de fuego y su pistolas de pelotas de goma, evitando así que las masas incultas se rebelen contra la orden establecida.

Determinados usuarios fieles son agasajados con jamones de bellota y caviar de la estepa rusa, o con sobres repletos de billetes en su defecto, usuarios que secretamente espían en el foro y nos mantienen informados sobre los movimientos de otros usuarios. Mientras que los usuarios poco colaboradores son presionados y obligados al destierro.

Pues hombre, ya me gustaría a mi que tener jamones de bellota para regalar xD

Y es que Ubuntu-es es como una web de broma (aunque hay otras que le ganan en surrealismo, no daré nombres…).
Por suerte aquí [mode autobombo=ON] los administradores somos personas serias y civilizadas. Pero la verdad es que el día que estoy un poco pocha me gusta dedicarme a leer el foro a fondo, que no sabéis lo sano que es. Y más sano todavía porque en el canal de moderadores siempre comentamos la jugadas.

Tenemos a los que intentan instalar Ubunto/Ubantu/huvuntu y demás sucedáneos; los que a preguntas absurdas, dan respuestas aún más surrealistas. Los que recomiendan Automatix hasta para dar la hora (cosa más contraproducente, leches!).

Tenemos también a los usuarios que, pensando que eso les hace especiales, repiten las palabras NOVATO, NUEVO EN LINUX, a poder ser en mayúsculas, negrita y cursiva, 18 veces en el post y también en el título, para que quede bien claro que son nuevos, y por tanto quedan exentos de leer manuales (porque son muy difíciles y ellos son NOVATOS) o buscar en google (que eso es aun más difícil porque salen muchos enlaces raros). No falta tampoco el que te exige que no le pongas enlaces y que se lo expliques todo paso a paso o el que escribe como si te estuviera haciendo un favor al usar Ubuntu.

Luego tenemos nuestros amigos los Hoygan, esos que preguntan cómo editar los supositorios, los que han perdido el Grup instalando windows, los que preguntan como instalar berly, los que no saben instalar el msn en ubuntu, los que lo primero que piensan que tienen que compilar hasta el thunderbird, los que instalan emule con wine para bajarse microsoft office e instalarlo con wine, (:S), los que amenazan con irse a Windows si no les resolvemos las dudas, los que nos exigen que Ubuntu sea más fácil (?), los que claman indignados contra Ubuntu por utilizar nombres raros para sus versiones, los que se enfadan porque no pueden poner 300 enlaces con su nuevo proyecto sobre ubuntu (como hay pocos…), los que exigen que Ubuntu sea como Windows (???), etc, etc,etc. la verdad es que no nos queda ni un segundo de aburrimiento en el foro.

Luego aparece la discusión semanal tipo: “los usuarios de Linux son malos, malos” porque claro, es de ser mala persona que te envíen a leer un manual cuando preguntas cómo se instala Ubuntu (lo cual parece ser no está explicado en ningún sitio, yo creo que lo instalé por ciencia infusa).

Y no falta semanalmente el post que pone a parir a algún moderador/administrador porque le han llamado la atención por algún motivo.

Nosotros tenemos la ley de Ubuntu-es, que es un fork de la ley de Godwin que, por si alguien no la conoce, dice así:

A medida que una discusión en Internet se alarga, la probabilidad de que aparezca una comparación en la que se mencione a Hitler o a los nazis tiende a uno.

Nuestra ley (la de Ubuntu-es) es más internacional y reza lo siguiente:

A medida que una discusión de Ubuntu-es se alarga, la probabilidad de que se hagan comparaciones absurdas entre la moderación del foro y el Gran Hermano de George Orwell tiende a uno. Como anexo a la ley, en el momento que envías un hilo a la papelera, la probabilidad de que proclamen digno sucesor de Pinochet, Stalin, Franco, Hitler y demás púrria también tiende a uno.

Yo a toda esta gente solo les digo una cosa:
esdebian.
A su lado somos como ositos de peluche.