La masificación de las redes sociales y otros inventos del diablo

Recuerdo que hace años, cuando muchos empezamos en esto de la Internet, había algo que nos llamaba a muchos la atención: la posibilidad de hablar a la gente, de decir lo que pensábamos de manera totalmente anónima, escudándonos en un nick. Nadie sabía quien eras, qué hacías, donde vivías. Podías hablar de lo que quisieras sin que importara quien eras fuera de internet.

Recuerdo cuando buscabas tu nombre en google y no salía nada, exceptuando claro BOE – !viva la protección de datos, nos la pasamos por el forro!-.

Recuerdo lo que nos “costaba” subir una foto nuestra incluso en foros privados. Nos parecía algo casi peor que desnudarnos ante miles de personas.

Recuerdo cuando podías mantener cierta dignidad en internet. Tú controlabas quién sabía quién había detrás de tu nick.

Muchos empezaron a crear perfiles reconocidos, blogs que se crearon una reputación independientemente de su autor. A (casi) nadie le importaba quien había detrás, sino lo que decían. Para mi, ésta era una de las mejores cosas de internet. No había prejuicios. Era algo así como tener una personalidad secreta en la red, tenía su encanto. Hoy en día ésto aún se puede hacer, pero hay que reconocer que la cosa se ha complicado bastante.

El perfil de usuario de internet ha cambiado mucho. Ya no somos cuatro frikis los que nos conectamos a diario para escribir, leer a otros, informarnos, etc. Internet se ha masificado, y con ello, llega la incultura global, que unida al auge de las redes sociales, hace de internet un campo de minas. Los que antes me llamaban rara por dedicar mi tiempo a internet, ahora, ironías de la vida, son los primeros que se tiran horas y horas en facebook, subiendo fotos, haciendo tests chorras y publicando mongoladas.

Y con la masificación ha llegado el fin del pudor y la vergüenza en internet, imagino que en parte por culpa de esa falta de educación en la red. El exhibicionismo se ha apoderado de nosotros. Todo el mundo sube sus fotos, todo el mundo publica sus datos (¿!), y lo peor, todo el mundo publica datos de otros, sube fotos de sus hijos, familiares, etc.

La gran masa aún no ha tomado conciencia de lo perjudicial que puede ser ésto. Y sino que se lo digan al ex-futuro cabeza del MI6, cuya mujer se dedicó a publicar fotos de su familia y de sus amigos; éstos además aparecían en su perfil felicitándole por su próximo cargo, poniendo en peligro precisamente este puesto. Este es un ejemplo de la poca visión global que tiene la gente. Oiga usted, que lo que usted publica lo pueden ver millones de personas! Que no está en una reunión familiar enseñando el álbum de fotos!

Esto le ha pasado a éste pobre hombre, pero nos puede pasar, y nos pasa, a todos cada día, a otra escala, lógicamente.

Cuando te dedicas al mundillo de internet es bastante inevitable no tener agregadas a personas del trabajo en las redes sociales. De hecho, en muchos campos es más que recomendable. Pero a veces también es inevitable tener a amigos de la infancia, colegas de fiesta, etc. Te reencuentras con gente que hace siglos que no veías, y cómo a veces es la única manera (bueno, mejor dicho, la más cómoda) de mantener cierto contacto con ellos, se te hace difícil no aceptarles en tu red de amigos. Deh echo, qué cojones, éste es parte del encanto de internet, no hay barreras ni distancias, pero claro. También crea problemas.

Este “choque de culturas” hace peligrar bastante tu reputación. E incluso tu dignidad.

A veces, debido a tu trabajo, necesitas mantener un perfil serio en internet. El jefe (o futuro jefe) o tus compañeros pueden buscar información sobre tí, es inevitable en estos tiempos. No me refiero tampoco a mantener un perfil de intocable, el cachondeo es sano, joder, de echo es lo más saludable, somos personas!. Me refiero a las burradas que puede llegar a publicar la gente. Tampoco seríamos los primeros a los que despiden por ver nuestro perfil en una red social.

El problema de la masificación es que la gente no tiene una educación fuerte en estos medios. Estoy harta de ver gente que sube imágenes de sus hijos menores de edad, hasta con un perfil público. Parece que tampoco se dan cuenta de lo inoportunas que son algunas intervenciones en ciertos momentos. Por ejemplo, la puñetera y habitual manía de etiquetarte en fotografías de la EGB, o peor aún, en la época del instituto, con los pelos crepados y el chándal hortera típico de los 90. O mucho peor aún, de tus noches de borrachera y fumeteo de juventud. ¡Cuanto daño ha hecho el escanner!.

O el típico amigo de la infancia, algo paletillo, que se dedica a poner gilipolleces cuando intentas hacer un comentario medio inteligente (de lo cual yo ya he desistido) en plan: JOER D K KOSAS + RARAS AVLAS, DEJA EL ALCOL!.

Está claro que la opción de hacer desaparecer estas intervenciones la tenemos todos, eliminar etiquetas, borrar comentarios, etc. Pero lo que me molesta es la poca conciencia de esa gente. Si tu tienes un perfil para escribir chorradas y hacer tests sobre “qué tipo de alpargata verde eres” date cuenta de que posiblemente otra gente no lo utilice para eso.

Cuando tienes cierta reputación que guardar en internet (ya sea porque te dedicas a éste mundillo o porque simplemente utilizas tus perfiles de redes sociales para encontrar contactos laborales u otros temas) el daño que puede hacer esta gente a veces es irreparable.

La incultura internetera hace que la gente piense que está en un bar, donde lo que se dice solo lo oyen los que están a su lado, y se pierde en la memoria de los que están. Pero en Internet no es así, aquí, lo que se dice en Hong Kong a los dos segundos se lee en Parla.

Y me podéis decir: pues no uses facebook u otras redes sociales, y yo digo que no es tan fácil no tener un perfil en ciertos sitios cuando trabajas en internet. De echo, no veo incompatible mantener un perfil medio serio o profesional con ser persona y relacionarte con amigos o familiares. El problema es la poca formación de ciertas personas en el mundillo. Lo que es difícil es mantenerte digno ante la embestida de esta tribu sin formación.

Creo ciegamente que hacen falta nuevas asignaturas en la escuela, entre ellas el uso responsable de internet. Porque luego venimos llorando porque nos han dado un toque porque en nuestro blog poníamos verde a nuestro jefe. Primero, si quieres poner verde a tu jefe en internet, no llames a tu blog elblogdeandresrodriguezmoñez.com, y segundo, alomejor tu jefe hace bien en despedirte, ya no por criticarle, sino por ser tan gilipollas de criticarlo en un blog que tiene tu nombre a arial 30px.